Florentino Pérez, el máximo responsable del Real Madrid, demostró en muchas ocasiones que si las cosas se tuercen, no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones drásticas. Sin ir más lejos, la temporada pasada el club blanco tuvo tres entrenadores diferentes en apenas siete meses.
De hecho, no son pocos los que ya avisan que, por mucho que fuera Zidane el elegido por Florentino para sacarle las castañas del fuego la temporada pasada e intentar hacer olvidar los malos resultados, el mal inicio de temporada de los blancos puede acabar costando la cabeza del galo.
Pero Florentino no tiene tan solo una lista de nombres ya preparada por si tiene que destituir a Zidane. Tiene también un objetivo que, a diferencia de otras épocas, se antoja ahora más que indispensable. Y ese no es otro que reforzar el equipo en el mercado de invierno, que tradicionalmente no ha sido precisamente muy activo en el Bernabéu.
En los mercados suena un nuevo nombre para la agenda del Madrid: Christian Eriksen. El delantero danés del Tottenham ya dejó muy claro que su idea es salir de Londres, al menos del equipo que dirige Mauricio Pohettino.
Daniel Levy, el propietario del Tottenham lo sabe, así como también que, si quiere sacar algo de dinero por Christina, tiene en apenas unos meses su última oportunidad. Es por eso que, tal y como cuentan desde la capital inglesa, el club está dispuesto a negociar una salida por una cantidad cercana a los 40 millones.
Al margen de jugar con el factor tiempo a su favor (el Madrid podría esperar seis meses más y hacerse con Eriksen gratis en verano, el jugador ha mostrado muchos intereses en vestirse de blanco cuanto antes.
Eriksen, que gusta y mucho en la zona noble del Bernabéu, por su bajo coste. Al contrario que el gran deseado de Zidane, Paul Pogba, el danés es un tipo de perfil bajo, trabajador, que no alza la voz y que demuestra en el campo lo buen futbolista que es sin tener un entorno mediático ni tóxico.



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