Si el pasado verano fue el Real
Madrid el que llamó al Tottenham en
busca de un acuerdo para el traspaso de Eriksen, ahora ha sido el club inglés el
que se ha puesto en contacto con los dirigentes de la entidad madridista
ofreciendo el traspaso del jugador danés. El mundo al revés.
Daniel Levy, presidente
de los Spurs, llamó días atrás a José Ángel Sánchez, director
general del Real Madrid, ofreciendo los servicios del centrocampista ante
las reiteradas negativas de Eriksen de renovar un contrato que
termina el 30 de junio de 2020. Levy ya sabe que el centrocampista
está dispuesto a no renovar y cumplir su contrato, quedando libre justo dentro
de un año.
El presidente del Tottenham
sabe que o vende a Eriksen ahora, o no verá ni un euro ni una libra. Doce meses
atrás, Levy pidió 150 millones de euros al Real
Madrid por el traspaso del internacional danés y ahora sabe que o vende o
se quedará sin jugador y sin dinero en un año. La intención del club inglés es
sacar al menos 70 millones de euros, cantidad por encima del valor de
mercado de un jugador al que tan solo le queda un año de contrato.
El Real Madrid ha dado la
espalda al ofrecimiento, pero mantiene la posibilidad del fichaje del danés si
las opciones de Pogba y Van de Beek se quedan
en el camino. Abre un paréntesis a la espera de acontecimientos.
Lo cierto es que los
contactos entre el jugador y emisarios blancos se vienen repitiendo en los dos
últimos años. El centrocampista siempre ha sido muy valorado por la
dirección deportiva blanca y Eriksen siempre ha estado a la expectativa de
los movimientos del club blanco alrededor de su figura. Estuvo
al tanto de las llamadas del pasado año y ahora está dispuesto a esperar y
elegir, pero su prioridad no es otra que el Real Madrid.



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